el conocimiento viene a través del autoconocimiento y para conocerme decidí conocer a los demás

viernes, 8 de junio de 2012

de viejos amores que ya son fantasmas.


Me encontré al amor de mi vida, al único amor verdadero que tuve. Ese que hace rato es una sombra de lo que fue. ¡Como nos aferramos al dulce recuerdo¡ La adicción al sentimiento, ¡los hay a muchas clases¡. En fin, me lo encontré –te decía- cuando llegué a Buenos Aires. Hacía una semana que yo había llegado. Esa vez había pasado un año y medio sin noticias suyas y pensar en regresar era pensar en verlo, pero no tenía como contactarlo. No sabía ya donde vivía.   
Una noche cualquiera en la primera salida a capital, con unos apenas-conocidos, tomábamos una cerveza (o varias) mientras caminábamos desde Facultad de Medicina hasta Congreso. Entré en un bar de Avenida  de mayo. Allí donde las ganas de mear me dieron urgentes. Era el 33 billares. Y ahí estaba él. Yo salía sin verlo, y él me llamó. Estaba trabajando ahí, detrás del mostrador, en la caja.
Las ideas que me vinieron a la mente, sobre el destino, sobre la fuerza de mi deseo que me había llevado a él, sobre las probabilidades del encuentro y sobre lo que vendría. ¿Nos veríamos? ¿Habría cambiado? ¿Sería yo más madura y él menos adicto?
Nos miramos y te juro que no había nada alrededor nuestro. Nos reíamos del destino. Pero pronto volvió el entorno: los mozos, la encargada -con quien llegué a pensar que él tendría algo, por como todos nos miraban incrédulos. Nos pasamos el teléfono y me fui, yo con mis amigos, él a su trabajo.
Tardó tres días en llamarme y yo desesperaba. La conversación fue corta:
-Vas a creer que no quería hablarte pero quiero contarte algo. Estoy viviendo en pareja y tengo un bebe de seis meses, se llama Facundo.
Atiné a decir “que lindo”. Nada más, luego me puse a llorar y corté, no sé si llovía, pero estaba en la calle y hacia frio. Estaba sola.
En ese que lindo estaba todo lo que me hubiera gustado ser y todo lo que no pudimos ser juntos. Y yo creo que sé que no volverá a ser mío. Y a la vez sé que lo es y lo será siempre. Soy para él una fuerza capaz de detenerlo todo, un instante. 

Uno decide como se toma las cosas en la vida. Que  importancia y significación le das a los hechos que explican TU historia cuando te la cuentas a tí mismo. Es fácil despreciarnos.
No puedo saber que pasó entre dos personas en el pasado, ni lo que pasa ahora… las relaciones entre dos son un misterio que a veces ni ellas comprenden. A veces, uno a penas consigue comprenderse, a veces ni eso.