Marta
acaba de regresar. Ella siempre está volviendo o yéndose a algún lugar. Se cree
muy especial seguramente. Eso porque dejó una beca de doctorado para ser
camarera. Porque cree que no está con nada. Porque flirteó con el movimiento okupa
y viajó y trabajó un poco por todos lados. En realidad lo que tiene desde hace
varios años es incapacidad de compromiso y responsabilidad.
Marta
es medio puta, pero es una puta enamorada. Tan desesperada anda por encontrar
el amor que da demasiadas oportunidades. Que intenta con todos. Cuando la dejó
su primer novio colombiano, ese que se volvió gay mientras estaba con ella, se metió
con un amigo de él al que seguramente le tenía ganas desde antes. Marta quedó
medio trastornada de esa relación que había tenido con ese man. Mucho
pluralismo sexual, mucho verso de sexo libre que ella probó por probar, con la
misma falta de seriedad y convencimiento que prueba todo lo demás.
Ahora
está de nuevo a en Bogotá visitando a sus “amigos y amigas colombianos”, que ha
conocido y conoce desde Argentina o en Bogotá a través de redes concéntricas
que crecen y se cruzan, de amigos y amantes. Todas esas relaciones ya fueron
pasando por sus piernas. Si no se rumbeó a las amigas, se metió con un ex o con
un actual de las nenas. Y también vice-versa. ¿Arruinó eso las amistades o las
hizo más fuertes?
¡Que
va! ¡A quién le importan los culeos! Si ayer nos quisimos ¿qué importa?, si hoy
queremos a otros. ¡Y somos tan maduros y posmodernos! Ahora volvió para su
cumpleaños de treinta además. Pretende que todos la queramos. Quiere que le
celebremos. Ser el centro. Por eso se va y vuelve. Quiere recordarme otra vez
que ella se metió con el Paisa cuando nosotros nos peleamos. Y que intentó,
como siempre, que el paisa la quisiera, que fueran serios. Pero el Paisa no quería
estar con ella en ese entonces y ahora tampoco. Ahora volvió conmigo hace más
de un año y medio. Y ella sigue viéndonos como si todos fuéramos amigos. Yo no sé
porqué la recibo. Claro, ella se juntó con nosotras cuando el Paisa la abrió,
como me había abierto a mí. No le quedó otra que salir con las nenas. Ella se
dejó consentir. Fue Malena la que la recibió en la casa. Un piso abajo de donde
vivía el Paisa y el ex de Malena. Y es que Malena era amiga del primer
colombiano con el que salió Marta. Quizás por eso le tenía compasión.
Y
ahora todos en Bogotá le hacemos la fiesta. Acá estoy con el Paisa en nuestro
apartamento. Le han organizado una bienvenida en mi casa. Y Malena, que
organizó todo y fue la de la idea, no ha venido. Solo estamos el Paisa, Alejo
–que es un amigo inofensivo y retraído- y yo. He preparado comida y tenemos un
vino. Marta se ha hecho esperar. Casi que no sabemos para qué estamos acá
reunidos, Alejo, el Paisa y yo.
Llamamos
a Malena y no responde. Ha desaparecido. Será porque se ha arreglado con Jairo,
su novio de toda la vida, con el que Marta también se metió e intentó tener
algo cuando estudiaba en argentina y Malena había quedado en Bogotá. A Malena
le sentó como la mierda que esos dos tuvieran cuento. Lo sintió como una
traición. A veces pareciera que aún le duele. Y ahora volvió con Jairo y Marta
esta aquí.
Marta
llegó borracha. Lista para ser la estrella, para hablar de su vida y de todos
los giros que ha pegado. Para dar alarde de que al fin consiguió un colombiano
que la quiera y que están viviendo juntos en Sao Paulo. Marta lo que quiere en
verdad es un auditorio. Quiere espectadores. Nunca vi a nadie tan necesitado de
atención y afecto.
Apenas
tenemos un vino. Un vino entre cuatro, o entre tres, por que el Paisa está de
antibióticos. Es un gran bebedor él también. Y ella ya está borracha. Se ríe
fuerte. Se cruza de piernas en el suelo con su minifalda. Le lanza miradas al
Paisa que hace esfuerzos por no corresponderle. Habla de su novio. Ignora sistemáticamente
a Alejo que ha permanecido él más callado de todos. Y yo, de anfitriona, de
señora de la casa.
Estoy
cansada y tengo sueño. Mañana tengo que trabajar y atiendo a esta pendeja, que
por otra parte solo quiere irse de nuevo a ver a su novio. Me burlo de ella y
la filmo, diciendo las pavadas que dice siempre. ¡Que tiene suerte, que está
enamorada, que está vez es en serio!
Y
luego me acuerdo: hace unos días cuando estaba aburrida me escaneé las tetas. Y
por error esa foto le llegó a Alejo en un email. Evidentemente no respetamos a
Alejo.
Un
impulsó. Me bajo los pantalones y ahí mismo me siento sobre el escáner. Los
muchachos se ponen incómodos. Marta me mira y me dice o me recuerda -Va a salir
en la pantalla.
Y en
la pantalla aparece como un recordatorio. Como una pancarta. Como mi bandera. Para
que vean todos por qué el Paisa está conmigo. Para que él recuerde cual es su
lugar. Para que lo vea ella. Pa’ que se sepa quién reina en la casa: Mi
culo.