Estoy solo en mi casa y pienso, eso es lo único que me da la certeza de que estoy vivo. Me doy cuenta de que estoy emprisonado en este cuerpo, que estoy atado a este mundo por él y que estoy ligado al eterno presente por mi conciencia. Levanto mi vista al reloj y veo los segundos pasar, cada segundo es el presente... no puedo hacer que el tiempo pase más rápido para que sea pronto la mañana y yo escape a esta noche de soledad, ni puedo volver el tiempo a épocas más felices.
De la misma manera, a pesar de mi voluntad de conocer y de comprender, es el tiempo de mi vida ante la eternidad del universo lo que me límita. ¿Qué Dios cruel me dio ésta conciencia de mi propia imposibilidad?
Ni siquiera mi búsqueda por una verdad única y reconfortante puede ser satisfecha (no si quiero ser honesto conmigo mismo y busco pruebas irrefutables y no el auto-convencimiento).
Este mundo se rige por grises, el hombre aprehende gracias a los opuestos a diferenciar una cosa de la otra, pero este es un ejercicio que solo nos permite distinguir y la humanidad comprende el mundo de manera distorsionada según las épocas.
La Verdad es múltiple, incompleta y fácilmente tergiversable.
Quiero escapar de este cuerpo, reventar. Y ponerme en contacto con una realidad espiritual. Me siento atrapado en el solsticio de Descartes, sin realmente poder salir.
La incomprensión rige la comunicación y el contacto con los otros seres humanos, que son un Universo aparte. Indescifrables.
Si incluso las palabras tienen diferentes significados, si la entonación de la voz puede cambiar totalmente el sentido de una frase. Como comprender realmente al otro...
Sabato tenia razón, estoy en un tunel.
Quiero preparar un café y que su aroma me penetre con su intensidad, y convencerme que eso es de alguna manera una reminiscencia. Pero entonces pienso en la gente que vive en la calle, en los pobres. Me indigno ante mi realidad comoda, fruto del azar, ante la injusticia y la desigualdad...
Y soy capaz de ver al mismo tiempo lo ridículo de esta revuelta.
Condicionado por el tiempo y el espacio, pero libre de reaccionar a mi voluntad.
Soy persona, única e irrepetible... un universo entero, con sus contradicciones, con sus extremos y sus grises, con su historia y su sentido. Como especie, como hombre, soy uno de miles de millones, una estadística en todos mis pensamientos y elecciones.
(2003)