Se dice que hay dos
tipos de escritores, los lectores que escriben y los escritores propiamente
dichos. Diego viene a conformar un tercer tipo, los vividores que acumulan
experiencias. Después de años estudiando, viajando y viviendo de forma voltajuda, Diego aún no se decide, como si su lenguaje barroco y
florido no fuera suficiente; como si le faltara inteligencia, como si no
tuviera material de sobra. Prueba y desiste rápidamente del camino de la
escritura, por carecer según él, del juicio necesario. Es que el rasgo más
permanente que posee es la inconstancia.
Ahora sueña en volverse rico con mil
emprendimientos absurdos para los que nunca se preparó. Allí está, como Balzac o como Arlt, soñando con el invento que lo saque de la pobreza. Un
invento que le estalle en la cara, que le cambie la vida de la noche a la
mañana, como si no bastara con su cambio permanente. Y no es que Diego sea pobre y la
esté pasando mal, puesto que tiene una mujer médico. Pero es que mientras
permanezca tan paupérrimo ella lo posee, lo controla, lo guía y lo decide. No
se puede ser libre cuando se tiene que pedir dinero para todo. Diego quiere, a
fin de cuentas, una independencia económica que le devuelva el orgullo. Un
ingreso que le de la razón, a él, a sus ideas, a su vida.
Quiere triunfar como
escritor, claro, pero como escritor carece de la paciencia para llegar. Quiere
escribir una novela genial que lo saque del anonimato, que se defienda por sí sola o que sea publicada. Una novela revelación que lo sorprenda a él mismo, a su
mujer y a sus amigos. Diego está buscando un gran golpe. No puedo conformarse
con publicar algunos cuentos. Con imprimir él mismo sus rasguños y repartirlos
por la calle a dos euros.
Pero ¿y seguir el camino
lento?. Yo creo que el modelo posible de escritor para Diego es Bolaño, pero
quién quiere ser Bolaño si el man casi que murió como había vivido. No llegó a
probar su éxito. Murió cuando comenzaba
a dar frutos. ¿Cuáles serán las huertas colgantes y los emprendimientos que se
tejen en su imaginación, que está para otras cosas?. Un cuelgue, varios sueños, así también sus
estudios que no quiere dar por vencido. No larga nada.
Y yo por mi parte, ni leo ni soy una escritora, apenas escribo sobre lo que le pasa a la gente que me rodea. Ya no sueño con nada, soy una observadora.
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